Mostrando las entradas con la etiqueta Miguel Quintero Owiruame. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Miguel Quintero Owiruame. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de agosto de 2026

sábado

Sábado ─ dices. Como si la palabra misma hiciera la magia. (y claro, como desde el principio de los tiempos, es cuestión de fe). Una fe sagrada donde te creo y donde me crees, y ambos estamos dispuestos a ser un sacrificio en el altar de los desvaríos, dispuestos a arder hasta los huesos, consumidos por la entrega mutua. 

¡Qué cabrón! ─ piensas. Y sí, un cabrón que reescribe historias sólo por alcanzar tu mirada, esa mirada que descubrió el lenguaje que era para la criatura, pero, sobre todo, letras que hurgaron en la carne hasta encontrar su corazón.

Porque hay cuerpos desnudos de ropa,
y luego estamos nosotros:
arrancándonos las metáforas una por una
hasta quedar expuestos en la respiración del otro.
Qué indecente resulta una mujer
que sabe pronunciar tu nombre
como si cada sílaba encontrara un lugar distinto bajo la piel.

No sé qué dios inventó el deseo,
pero debió hacerlo un sábado,
(y luego puso como pretexto que había de descansar).
Desde entonces escribo para acercarme a tu boca,
y tu boca lee como si cada palabra mereciera ser mordida.
Así termina toda herejía:
tú creyendo en mis manos,
yo creyendo en tu hambre,
y el mundo, por un instante, incapaz de distinguir
si estamos haciendo poesía
o cometiéndola.


Twitter: Owiruame

lunes, 26 de enero de 2026

abrazarte

Soñar contigo ya es cosa seria,
pero abrazarte
(escribirlo en la piel y no sólo en mi cabeza)
es saber que hay pulso y frontera,
ensayo y riesgo,
cuerpo y hambre.

Mis brazos no son refugio,
son territorio abierto:
no idealizan no salvan,
apenas sostienen lo que decide no dormirse.
Y si cabes en mis sueños
(con tu curiosidad afilada,
esa forma tuya de mirar
y preguntar),
entonces cabes aquí,
donde el pulso no miente.

Cabes en mis sueños
porque no pides permiso:
entras como pregunta
(y te quedas como duda)
que no quiero resolver,
sólo seguir.
Cabes en mis brazos
porque el hambre es mucha
y la vida, corta.

Twitter: Owiruame

jueves, 22 de enero de 2026

el gesto

Te miro
con la única cara que tengo:
la del idiota (lúcido)
que cayó
porque quiso.

Me miras.
Te recompones.
Te acuerdas del mundo,
de la postura,
de ese papel que ensayas tan bien 
(Casi a salvo).

Pero antes:
(lo vi, no finjas)
ese microsegundo
en el que bajas la guardia,
ese error hermoso
que no le regalas
a nadie más.

Ahí,
en la comisura de tus labios
descubro la verdad incómoda:
sí, yo caí en tus hechizos
como caen los necios
(y los valientes).

Pero hay algo de ti
(pequeño,
insolente,
irrepetible)
Eso no es inocencia.
Es tentación mal disimulada.

Y no,
no es romance,
ni promesa,
ni futuro.
Es peor.
Es saber
que hay una parte de ti
que ya me pertenece:

Eso.
Ese gesto exacto.
Es sólo mío.
Twitter: Owiruame

lunes, 19 de enero de 2026

seguimos escribiendo poesía

Han pasado años.
 Somos viejos
 (bueno, yo más que tú y que casi todos).
Y aun así
 nuestros cuerpos insisten.
 No piden permiso.
 No se disculpan.
Escriben poesía
 a deshoras
 en la madrugada
 o al medio día
 como quien bebe antes de las doce
 sabiendo que no debería
 pero igual lo hace.

Cuando mi mano entra en tu cabello
 y tú ya sabes
 (sin ensayos, ni poses, ni dudas)
 que viene un beso.
Cuando te busco
 no por costumbre
 sino por hambre.
 Cuando tu piel responde
 con la misma urgencia
 que hace años
 (y eso sí es un milagro
 aunque no creamos en ellos).

Seguimos escribiendo poesía
 en el abrazo que no presume,
 en los besos húmedos
 que no necesitan promesas,
 en las manos que se encuentran
 como si el mundo pudiera esperar cinco minutos más.

No respetamos la métrica.
 Ni la rima.
 Ni la edad.
Escribimos con errores,
 con aciertos raros,
 con cansancio,
 con risas breves,
 con silencios que ya no asustan.
Tú y yo
 (y nosotros, que es más difícil)
 seguimos escribiendo poesía
 porque entre tú y yo
 cada historia se siente nueva
 aunque sea la misma
 (sólo los que no aman creen que eso es repetirse).

Y a veces
 en la madrugada
 o al medio día
 me pierdo en tu sonrisa,
 en tus ojos,
 en esa llama que no grita
 pero no se apaga.
Entonces lo entiendo:
 no somos jóvenes,
 no somos perfectos,
 no somos eternos.
Pero seguimos escribiendo poesía.
 Y con eso
 alcanza.


Twitter: Owiruame

viernes, 28 de noviembre de 2025

querer bonito

Cualquier tarde de viernes del año en curso.

A quien corresponda
(o a quien no se ha dado cuenta):

Por medio de la presente, me postulo para el puesto de quererte bonito.
No tengo títulos, credenciales ni diplomas colgados en la sala
(solo tengo oídos que saben escuchar sin corregir la vida ajena 
y brazos que entienden cuando vibra la piel).

Experiencia comprobable:
he abrazado naufragios sin pedir salvavidas,
he escrito poemas que nadie pidió
y mensajes que llegaron tarde pero salvaron un día gris.
No arreglo vidas (ni quiero),
pero acompaño hasta que duele menos.

Ofrezco beneficios:
mirar la luna mientras hablamos de cualquier tontería,
cumplir antojos indecentes o ridículos
(con gusto y sin facturar).

En resumen:
sé quedarme.
Aunque a veces (me) rompa.
Aunque a veces parezca ausencia, soy silencio.

Puedes pedir referencias:
la luna,
un par de ex rotas (y vueltas a pegar)
y cualquier madrugada que haya sobrevivido conmigo.

Atentamente,
Estoy…
para cualquier turno de ternura (o calentura) accidental.



Twitter: Owiruame

lunes, 24 de noviembre de 2025

vivir duele

Y qué.
No hay premio por aguantar,
ni público aplaudiendo
(la mayoría voltea la cara y finge que no sangras).


Duele abrir los ojos y saber que sigues aquí,
con los mismos problemas,
las mismas derrotas en doble fila
(los mismos fantasmas con cuentas pendientes).


Duele la claridad.
Esa pinche claridad cuando sólo quieres dormir,
cuando todo sería más fácil con un botón de apagado
(o al menos reiniciar sin guardar cambios).


Pero (y no es esperanza barata)
duele porque estamos vivos.
Porque aún importa, aunque sea un poco.
Porque no nos rendimos del todo,
aunque ya escribimos esa última carta cien veces.


Y aun así seguimos.
Por instinto.
Por necedad.
Por esa absurda fe de que quizá mañana
duela tantito menos
(y brindemos por seguir aquí,
aunque sea con tequila barato).


Vivir duele.
Pero el amor sigue vivo.
Y eso,
(ya) es un pinche poema.


Twitter: Owiruame

sábado, 11 de octubre de 2025

nota para mi crush de los jueves

«Tengo un crush para cada día de la semana, sólo que mi semana,
como la de Manzanero, tiene más de siete días».


No somos nada, pero hablamos todos los días.
Tú me cuentas el día a día o algún dato curioso que no sirve para nada, y yo hago como que me importa (y sí, me importa, pero no lo digo).
A veces me mandas un meme.
Yo contesto con un “ja, ja, ja” que suena igual que el silencio, mientras apenas sonrío.
Pero tú no lo notas, o finges que no lo notas, y eso también me gusta.

Entre tantas letras se nos escapa un coqueteo de vez en cuando.
Tú lo haces sin querer, yo lo hago con culpa.
Y aunque nadie lo vea, ahí vamos: dos fantasmas que (quizá) se desean...

Una vez te soñé.
Bueno, han sido varias, pero sólo en una te besaba, y sabías a historia ya vivida.
Cuando digo que tengo un crush para cada día de la semana, me dicen que tengo corazón “de condominio”.
Yo respondo que más bien es como una comuna hippie: todas conviven, nadie manda.
Pero la verdad es que tú ocupas mi mente casi todos los días, como una mala costumbre que se volvió fe.

Sé que lo nuestro es humo, una ilusión con conexión Wi-Fi.
Pero igual te leo, te respondo, me río, te pienso.
Y cuando apago la pantalla, no se apaga la costumbre:
me acuesto esperando soñar contigo otra vez,
aunque en el sueño tampoco seamos nada.

 
Twitter: Owiruame

sábado, 20 de septiembre de 2025

herético

Y el verbo se hizo carne
y habitó entre tus piernas.
Y vi su gloria: plena, vibrante, eterna
(y en tu cara, deseo y verdad).

Doy testimonio de tus voces atávicas,
del temblor de tu piel,
de su tibieza en mí.

Y eres de quien decía:
ella (se) viene antes de mí,
porque es primero que yo.

Porque
de su deseo bebimos todos.


Twitter: Owiruame

jueves, 18 de septiembre de 2025

historia de nuestros dioses

En las erosionadas espaldas de los dioses
levantamos ladrillos con soberbia,
como quien construye Babel sobre ruinas
y luego presume que fundó en la roca.

Ellos ya no cargan el cielo,
apenas soportan la humedad de nuestras plegarias,
esas súplicas baratas que se vuelven vaho
en los cristales rotos de un vitral profano.

Y aun así, nos proclamamos reyes,
orgullosos de un reino que huele a moho,
un imperio erguido
sobre huesos divinos carcomidos por el olvido.

Nos creemos eternos
sobre una roca cubierta de polvo.
Pero basta un bostezo de los dioses difuntos
para que nuestro castillo de naipes se derrumbe
como una mentira mal contada.

Al final, no somos más que soñadores del olvido,
agoreros de un destino incierto,
cantores de entelequias
que sólo nos sirven para intentar encontrar sentido a nuestra existencia.



Twitter: Owiruame

viernes, 29 de agosto de 2025

cotidiana

— ¡Yo quiero ser musa todos los días!
— Debe ser cansado ser etérea e inalcanzable de tiempo completo.
Sonrió, bajó del altar, encendió un cigarro y se sentó a mi lado.

— No entendiste: también puedo ser musa de carne y rutina.
Esa tarde entendí: las musas no sólo inspiran desde lejos... Y la eternidad (también) cabe en el día a día.


Twitter: Owiruame

miércoles, 25 de junio de 2025

días como éste...

Hoy me desperté
con tu nombre pegado al paladar,
como si fuera sed, no deseo.
Terminé diciendo tu nombre
como quien reza
pero no cree.

Recordé nuestro primer beso.
En esa complicidad tierna
que tuvimos
de descubrirnos la boca
como si ya supiéramos
que vendrían silencios.

Pensé en tu abrazo
(y en lo bien que duerme mi cuerpo
cuando lo encuentra).

Hay días como éste:
que no arden,
que no duelen,
pero raspan.
Y ahí estás tú,
riéndote en mi cabeza,
como si la distancia fuera
una excusa con WiFi.

Tengo ganas de verte.
No para arreglarnos.
No hay nada roto.
Sólo para recordar
lo que inventamos con las manos
y confirmarlo con los ojos.

Tenerte cerca
no sería milagro.
Sería
un deseo cumplido...

Twitter: Owiruame

miércoles, 12 de marzo de 2025

hada

Cruza el lugar con el descaro de algo que no debería existir.
Avanza con la elegancia de un veneno  que aprendió a volverse deseo. 
No camina, se desliza, como una sombra, su aliento es especias y peligro, 
su piel se disuelve entre luz tenue,  como  promesa de un incendio lento. 

Sus labios florecen, desnudos, una promesa de problemas.
Sus palabras son un trago que entra suave y deja fuego en las entrañas. 
Cuando la veo tras el cristal de un vaso que no toco ya la estoy bebiendo. 
Es líquida, etérea, imposible, pero me invade los pulmones con sólo nombrarla. 

Habla con la voz de los delirios,  una brisa que silba secretos 
sus palabras son un filo, un goteo lento sobre la piel, un augurio
que sólo entenderé cuando sea tarde, y su risa estalle en mi pecho 
y me haga dudar si estoy dormido, despierto o muerto.

No se entrega, se evapora… La busco, claro, como un idiota, 
pero es sólo un resplandor bailando entre el azúcar y el humo, un espejismo.
Y aún así la sigo buscando, porque mujeres así no se beben,
te beben a ti,
y te dejan vacío, 
esperando
otro trago.
Twitter: Owiruame

miércoles, 18 de diciembre de 2024

ideas

No tengo miedo a las grandes ideas,
ni al espacio que ocupan cuando llegan.
Son como tú:
inevitables, brillantes, rotundas,
capaces de sacudir (mi) mundo y sus estructuras.

Tu mente es un cometa ardiendo en la noche.
 Baila fuera del alcance de los cobardes.
 Se extiende más allá de las palabras, del horizonte…
 Más allá de lo que sé o imagino,
 y regresa, dejando un destello tras su paso.
 Eso (no) me intimida,
 me fascina.

Abres la boca,
como quien lanza una piedra sobre el agua,
dibujando ondas que (me) arrastran.
No es el tamaño lo que importa,
sino el eco que dejan,
transformándolo todo.
Te escucho como quien busca un mapa,
pero tú no eres destino:
eres el camino entero.

Hay algo imponente en la manera en que aprendes,
cómo desarmas lo complicado con las manos
(que vuelan)
mientras hablas.
Frente a ti soy un niño,
mirando cómo tus palabras perforan la oscuridad
y dejan un hilo de luz.
En ese hilo, veo algo:
un reflejo de lo que,
puede ser.

A veces pienso en las mujeres sabias,
las que rompieron reglas y encendieron hogueras.
Te miro y veo que estás aquí.
(Eres) parte de ese torrente imparable,
de esa luz que no sabe apagarse.
No temo tu arte, ni tus palabras,
ni cómo desborda(s) todo.
Al contrario, me acerco.
Como quien encuentra fuego,
y decide quemarse un poco…

No temo al resplandor de tu mente,
mientras
piensas,
creas,
resistes.
Quiero verte arder.
Porque en tu fuego encuentro mi chispa.
Y en tu luz, un mapa hacia lo que (aún) no somos.
Te admiro, no desde la distancia ni el silencio,
sino con la certeza
de que tu fuego alimenta el mío.


Twitter: Owiruame

martes, 17 de diciembre de 2024

pólvora y vainilla

Amo tu esencia,
como un grito escondido en medio del caos,
como si la vida supiera que contigo no hay tregua.
Esa risa que no se parece a nada
se cuela en las grietas de mi día,
revolviendo lo poco que queda intacto.

Tus ojos,
esos malditos conspiradores,
tienen el brillo de una madrugada insomne
y la ternura de algo que no se dice
pero quema.

Y esas manos,
encajando perfectas en las mías,
como dos piezas de un rompecabezas hallado por azar,
ahora imposibles de separar.

Tienes ese olor,
a pólvora recién disparada,
a vainilla quemándose en el altar de mis herejías,
un incendio que sabe a rebelión y calma.
Un universo que sólo arde contigo.

Amo tu revolución,
tu forma de desarmar al mundo
y volverlo a construir en tu cabeza,
cómo tomas lo obvio y lo haces añicos,
cómo volteas el universo con una sola palabra.
Y esa forma tuya de desarmarme,
tu verdad quemando la mía,
aunque me mate aceptarlo.

Eres distinta,
diversa, divergente y rotunda,
un cometa que pasa una sola vez en la vida
y tiene el descaro de burlarse del cielo (y de mí).

Contigo no hay medias tintas,
ni espacio para disfraces o máscaras rotas.
Eres todo o nada:
un golpe al pecho,
un refugio al alma,
una contradicción que amo hasta los huesos.

Porque aunque no estés,
te tengo aquí,
en el pecho,
viviendo en cada latido.
Todo en mí te nombra,
te busca,
te respira.
Eres la risa que (me) incendia,
los ojos que hablan de eternidades,
la revolución que no cede,
la certeza que el caos me regaló.

Y aun así,
justo cuando creo haberlo visto todo,
otro abismo se abre ante mí, otro fragmento tuyo,
otro fragmento tuyo que no puedo evitar amar.

Por eso estás aquí,
aunque estés lejos,
porque no sé amar a medias,
ni puedo arrancarte de mí.

Eres la revolución que escogí,
la locura que me transforma,
y cada día vuelvo a elegir,
como quien incendia su vida,
Porque amar(te) es caer en un abismo e intentar volar.


Twitter: Owiruame

lunes, 18 de noviembre de 2024

entrelazamiento cuántico

Dicen que cuando dos corazones se encuentran, algo más allá de la razón sucede, como si las leyes de este mundo hicieran una pausa para dar paso a otra realidad. Es como cuando dos partículas, en un instante, quedan conectadas para siempre, sin importar la distancia.

 

Así ocurre con algunas almas. Un primer roce de miradas establece un vínculo que trasciende tiempo y espacio. No importa si después toman caminos distintos; lo que siente una repercute en la otra. Un pensamiento, un susurro, un latido en uno, genera un eco, invisible pero innegable, como si un hilo uniera su existencia.


Como en la física cuántica, no hay explicación sencilla: es una conexión que desafía la lógica, un bello misterio. Los corazones en este estado no piden certezas. En la inmensidad del universo, hay conexiones que nunca se rompen, no porque deban estar juntos, sino porque, de alguna forma, siempre lo estarán. 

Twitter: Owiruame

domingo, 17 de noviembre de 2024

sed

Hoy amanecí con sed. Con la urgencia de beber la luz que tu sonrisa derrama sobre mi sombra, de hundirme en la chispa inquieta que tus ojos guardan como un secreto.  

Amanecí con hambre de ti, de las palabras que construyen tu mundo, de los sueños que inundan tus noches, de las metas que dibujas en el horizonte.  

Antes no te extrañaba así. No releía tus mensajes buscando calor, ni sostenía tus palabras entre mis dedos, ni esperaba con ansias tu próximo mensaje.

Pero hoy, amanecí con sed. Quiero beber de tus labios como si fueran el arroyo donde mi alma descansa, enredar mis manos en tu cabello, estrecharte en un abrazo callado e infinito.

Déjame saciarme en ti, llenar este vacío que sólo tus anhelos saben desbordar, quedarme inmóvil en el instante eterno, donde mi sed encuentra su paz.
Twitter: Owiruame

miércoles, 18 de septiembre de 2024

quererte y no quererte

No sabes lo difícil que es quererte y no quererte, saber que no eres mía y sentir que te pertenezco por completo.
Quererte y no quererte porque vives en mi mente y porque hastío tus memorias donde habito.

Quererte porque vives en mis sueños, porque te siento en el viento que acaricia mis recuerdos,
te anhelo en mis suspiros, que te buscan en silencio, como quien espera el alba de una noche eterna.

No quererte porque estoy completo, porque no quiero mirarte con el velo amargo del olvido,
no quiero que el cariño se vuelva cadenas cuando el amor ciega, y prefiero verte libre, sin el peso de un adiós no dicho.

Quererte es saber que el tiempo no me pertenece, que los latidos que me guían ya no son sólo míos,
sentir que en cada segundo que te sueño, me pierdo un poco más, sin saber si te tengo o te he dejado ir.

No quererte es salvarme del olvido, de los caminos que no se cruzan aunque se rocen,
y aunque te busque en cada rincón del mundo, al final, el eco de lo que somos se perderá en el infinito.


Twitter: Owiruame

miércoles, 28 de agosto de 2024

viceversa

Perdí todo... recuerdos, risas, sueños. Compañía, dulce amor, esperanza. Tú siempre estuviste.


Estuviste siempre, tú. Esperanza, amor, dulce compañía. Sueños, risas, recuerdos... todo perdí.

por: Miguel Quintero
Twitter: Owiruame

lunes, 19 de agosto de 2024

stalker

Cada noche, veía su rostro a través de la pantalla, tan cerca pero inalcanzable. Observaba sus gestos, su sonrisa, sus lágrimas y también su ira. Su vida era un libro abierto para mí, sin que ella supiera de mi existencia.

Una noche, la luz de su cámara parpadeó, y su mirada se cruzó con la mía, aunque ella no podía verme. Asustada, desconectó su computadora, desapareciendo de mi mundo. Dejando sólo vacío.

Unos días después, le envié una laptop nueva. "No puedes escapar. Te tengo por siempre, aunque no lo sepas".



Twitter: Owiruame

sábado, 17 de agosto de 2024

vacío

En el corazón del hombre hay un vacío que nada puede llenar, dijeron.  
¿Llenarlo? Un vacío como el mío,  
habitado por un silencio sereno,  
que no clama, ni ruega, ni busca  
ser colmado con lo que sea.

No tiene prisa, ni manos temblorosas,  
no hay ojos buscando lo que se ha perdido  
o lo que nunca estuvo.  
No hay urgencia en llenar espacios  
con fantasmas prestados  
o caricias ajenas.

Este abismo es un campo abierto,  
una llanura donde el viento juega,  
libre de objetos, de palabras huecas,  
de amores pasajeros que calmen  
el vértigo de la caída.

Podría llenar este vacío con sombras del pasado,  
con promesas de un futuro incierto,  
pero prefiero el frío, el inmenso espacio  
donde nada pesa, donde la ausencia envuelve,  
y el eco del silencio es mi compañía.  
Sólo quiero esta ausencia, que me da paz.


Twitter: Owiruame