lunes, 28 de septiembre de 2015

Ícaro

Hubo una vez un hombre llamado Dédalo, quien tenía fama de genio e inventor.  En realidad lo único que había inventado era una historia donde su hijo Ícaro moría trágicamente por desobedecerlo.

La verdad es que Ícaro, después de haber ayudado a Ariadne y Teseo con el laberinto de Creta; escapó volando con unas alas inventadas por él.  Voló hacia tierras lejanas donde se dedicó a seguir inventando todo tipo de artefactos, armas e instrumentos con los cuales los héroes de la antigüedad desafiaron a los dioses y les vencieron.

Fueron los nuevos dioses quienes revivieron la historia de Dédalo, para evitar que otros osados inventores desafiaran las leyes de la naturaleza impuestas por ellos para someter a los hombres.