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lunes, 8 de junio de 2026

viejo

A estas alturas de la vida no necesito que me enseñen cómo querer, ni tengo interés en descifrar acertijos disfrazados de afecto. La vida ya cobra suficiente por existir como para además pagar peaje en cada conversación.

Estoy demasiado viejo para perseguir a quien se aleja y demasiado joven para renunciar al asombro de encontrar a alguien que se quede.

Estoy para las conversaciones largas (y algunas inútiles, que suelen ser las mejores), para encontrarme en tus ojos (y dejar que te encuentres en mis letras), para las caricias que sobreviven incluso a una pantalla.
No para los silencios usados como castigo, ni para las respuestas contadas con la precisión de quien teme gastar demasiado.

Así que aquí estoy. Si quieres hablar, conversemos. Si quieres guardar silencio, que sea de esos silencios que acompañan y no de los que castigan.  Podemos leer poesía, intercambiar cuentos, escuchar música o simplemente sentarnos del mismo lado de la noche.

Porque uno aprende ciertas cosas con los años: que el cariño no debería venir acompañado de instructivo, que el interés no tendría que arrancarse con pinzas y que nadie merece pasar la vida adivinando si es bienvenido donde está.


Twitter: Owiruame

domingo, 3 de mayo de 2026

diosas

Tengo dos diosas (a quienes adoro).
Una sostiene el tiempo: lo amarra, lo cuida, lo vuelve hogar.
La otra lo incendia: cuestiona, empuja, desordena.
No elegí entre ellas (sería la muerte).
Aprendí a arder sin dejar de permanecer.

La diosa de los tiempos me conoce en versiones completas
(incluso las que yo negaba).
La de mis herejías me nombra en borrador
(y me provoca a reescribirme).
Una me dice “quédate”.
La otra “atrévete”.
(Y en esa tensión… soy más verdad).

No son opuestas (aunque a veces lo parezcan).
Son el pulso: permanencia y ruptura.
Fe y traición bien entendida.
La historia… y la rebelión.
Las honro distinto (con el mismo cuerpo y distintas letras).
Porque hay amores que se quedan…
y otros que te enseñan a no quedarte igual.


Twitter: Owiruame

miércoles, 18 de febrero de 2026

Calíope

No te llamas Calíope

(y sin embargo lo eres).


No bajas del Olimpo

ni traes túnica impoluta,

llegas despeinada,

(con los labios manchados de café)

y la mirada llena de preguntas

que me desacomodan las ideas.


Cuando me miras

las palabras se arrodillan

(no ante una diosa,

ante tus caderas).


Yo, que escribo por disciplina

(y por oficio),

por no morirme de silencio,

te escribo a ti con hambre.


Hambre de esa risa

que se mete debajo de mi camisa

y me araña el pecho.

Hambre de esa forma

indecente (tuya),

de sostener una idea

y de desdibujar mis rayas.


No me dictas versos:

me los arrebatas (suavemente).

Eres carne que piensa,

pensamiento que arde.


Porque tú no inspiras poemas.

Tú provocas que me los arranque.



Twitter: Owiruame

martes, 17 de febrero de 2026

...

Hay una mujer que sostiene mi nombre
como si no pesara
(como si no supiera todo lo que arrastra).
Me mira sin asombro,
con esa calma de quien ha visto el truco
y aun así decide quedarse a ver el espectáculo.

Hay otra (o quizá la misma)
que me pregunta cosas que nadie pregunta.
No exige respuestas: exige presencia.
Se acerca con curiosidad real
(y una ternura que no presume).
Cuando sonríe, algo en mí
abandona la teoría
y recuerda que estar vivo no es sólo "estar".

Yo no digo nombre(s).
Digo: hay una voz que me conoce
cuando me quito el personaje
(y otra que me inventa uno nuevo).
Digo: hay una forma de tocarme
que no necesita manos.
Y digo, sobre todo,
que si este poema parece tuyo
no te equivocas.


Twitter: Owiruame

lunes, 26 de enero de 2026

abrazarte

Soñar contigo ya es cosa seria,
pero abrazarte
(escribirlo en la piel y no sólo en mi cabeza)
es saber que hay pulso y frontera,
ensayo y riesgo,
cuerpo y hambre.

Mis brazos no son refugio,
son territorio abierto:
no idealizan no salvan,
apenas sostienen lo que decide no dormirse.
Y si cabes en mis sueños
(con tu curiosidad afilada,
esa forma tuya de mirar
y preguntar),
entonces cabes aquí,
donde el pulso no miente.

Cabes en mis sueños
porque no pides permiso:
entras como pregunta
(y te quedas como duda)
que no quiero resolver,
sólo seguir.
Cabes en mis brazos
porque el hambre es mucha
y la vida, corta.

Twitter: Owiruame

jueves, 22 de enero de 2026

incendio


Eres un incendio.
No eres metáfora.
Eres fuego
(sin advertencia ni aviso).

Fuego (que devora) sin piedad:
me derrites en un instante
o me tienes pegado a la brasa,
sudando, temblando, deseando más.

Aquí no se quedan los tibios.
Los cobardes miran (de lejos)
y luego inventan moralejas.

A veces acoges algo frágil,
como un cervatillo
(no por ternura)
pero sólo para devorarlo
mejor después.

Te han dibujado mil veces
(a veces sin errores):
fuego, desastre, promesa…
entienden que arrasas
y consumes
mientras alumbras.

A mí me templas.
Me raspas lo correcto.
Me quemas.
No quiero salir ileso.
Quiero arder sin redención,
(sin discurso).

No quiero salvarme.
Quiero hundirme,
quiero que me atraviesen tus llamas,
que me despojes de todo.

Quiero fenecer
(o arder)
dentro de lo único
que nunca prometió salvarme...
Y sin embargo, lo has hecho
(incluso de mí).
Twitter: Owiruame

el gesto

Te miro
con la única cara que tengo:
la del idiota (lúcido)
que cayó
porque quiso.

Me miras.
Te recompones.
Te acuerdas del mundo,
de la postura,
de ese papel que ensayas tan bien 
(Casi a salvo).

Pero antes:
(lo vi, no finjas)
ese microsegundo
en el que bajas la guardia,
ese error hermoso
que no le regalas
a nadie más.

Ahí,
en la comisura de tus labios
descubro la verdad incómoda:
sí, yo caí en tus hechizos
como caen los necios
(y los valientes).

Pero hay algo de ti
(pequeño,
insolente,
irrepetible)
Eso no es inocencia.
Es tentación mal disimulada.

Y no,
no es romance,
ni promesa,
ni futuro.
Es peor.
Es saber
que hay una parte de ti
que ya me pertenece:

Eso.
Ese gesto exacto.
Es sólo mío.
Twitter: Owiruame

lunes, 19 de enero de 2026

seguimos escribiendo poesía

Han pasado años.
 Somos viejos
 (bueno, yo más que tú y que casi todos).
Y aun así
 nuestros cuerpos insisten.
 No piden permiso.
 No se disculpan.
Escriben poesía
 a deshoras
 en la madrugada
 o al medio día
 como quien bebe antes de las doce
 sabiendo que no debería
 pero igual lo hace.

Cuando mi mano entra en tu cabello
 y tú ya sabes
 (sin ensayos, ni poses, ni dudas)
 que viene un beso.
Cuando te busco
 no por costumbre
 sino por hambre.
 Cuando tu piel responde
 con la misma urgencia
 que hace años
 (y eso sí es un milagro
 aunque no creamos en ellos).

Seguimos escribiendo poesía
 en el abrazo que no presume,
 en los besos húmedos
 que no necesitan promesas,
 en las manos que se encuentran
 como si el mundo pudiera esperar cinco minutos más.

No respetamos la métrica.
 Ni la rima.
 Ni la edad.
Escribimos con errores,
 con aciertos raros,
 con cansancio,
 con risas breves,
 con silencios que ya no asustan.
Tú y yo
 (y nosotros, que es más difícil)
 seguimos escribiendo poesía
 porque entre tú y yo
 cada historia se siente nueva
 aunque sea la misma
 (sólo los que no aman creen que eso es repetirse).

Y a veces
 en la madrugada
 o al medio día
 me pierdo en tu sonrisa,
 en tus ojos,
 en esa llama que no grita
 pero no se apaga.
Entonces lo entiendo:
 no somos jóvenes,
 no somos perfectos,
 no somos eternos.
Pero seguimos escribiendo poesía.
 Y con eso
 alcanza.


Twitter: Owiruame

lunes, 8 de diciembre de 2025

devoción

A veces pienso que tus culpas
son sólo deudas (heredadas),
reglas que te piden ser “perfecta”
mientras tu voz derrama verdades sin permiso.

Yo te escucho decir que bebiste (hasta perderte),
y no sé si fue el alcohol
o ese cansancio de sostener el mundo
con tu fragilidad que también es fuerza.

Y mientras hablas de ser inmaculada
yo miro tu bohemia como se mira una grieta luminosa:
con devoción,
sin exigir nada,
y con unas inmensas ganas de beber(te),
como quien sediento busca
ese trago que salva y que condena.

Porque sí, musa,
cuando te leo artista maldita
algo en mí quiere brindar por tu caos,
aunque (no) sé si mi fuego es poco
y tus noches merecen otra clase de incendio.



Twitter: Owiruame

lunes, 24 de noviembre de 2025

vivir duele

Y qué.
No hay premio por aguantar,
ni público aplaudiendo
(la mayoría voltea la cara y finge que no sangras).


Duele abrir los ojos y saber que sigues aquí,
con los mismos problemas,
las mismas derrotas en doble fila
(los mismos fantasmas con cuentas pendientes).


Duele la claridad.
Esa pinche claridad cuando sólo quieres dormir,
cuando todo sería más fácil con un botón de apagado
(o al menos reiniciar sin guardar cambios).


Pero (y no es esperanza barata)
duele porque estamos vivos.
Porque aún importa, aunque sea un poco.
Porque no nos rendimos del todo,
aunque ya escribimos esa última carta cien veces.


Y aun así seguimos.
Por instinto.
Por necedad.
Por esa absurda fe de que quizá mañana
duela tantito menos
(y brindemos por seguir aquí,
aunque sea con tequila barato).


Vivir duele.
Pero el amor sigue vivo.
Y eso,
(ya) es un pinche poema.


Twitter: Owiruame

viernes, 17 de octubre de 2025

diosa cubierta de hormigas

Hoy la miro,
hermosa y cansada,
como si el mundo la hubiera querido demasiado.

Brilla,
pero es un brillo quieto,
como una lámpara encendida sin testigos… una voz lejana, un eco.

Dice que no puede crear,
que sus letras están dormidas
y su cuerpo es una casa donde los relojes se niegan a dar la hora.

Las hormigas la recorren,
pequeñas, dulces, obstinadas,
como si quisieran despertarla, devolverle el pulso…
lamiendo su piel con la paciencia de una eucaristía de azúcar y sal.

Ella las deja hacer,
tal vez por cansancio,
tal vez por fe:  espera que le devuelvan algo (el pulso, el fuego, la rabia)
o simplemente no tiene fuerzas para espantarlas.

Y yo, que la adoro,
sólo miro cómo el milagro se erosiona poco a poco,
entendiendo que incluso la belleza necesita dormir.

Twitter: Owiruame

sábado, 11 de octubre de 2025

nota para mi crush de los jueves

«Tengo un crush para cada día de la semana, sólo que mi semana,
como la de Manzanero, tiene más de siete días».


No somos nada, pero hablamos todos los días.
Tú me cuentas el día a día o algún dato curioso que no sirve para nada, y yo hago como que me importa (y sí, me importa, pero no lo digo).
A veces me mandas un meme.
Yo contesto con un “ja, ja, ja” que suena igual que el silencio, mientras apenas sonrío.
Pero tú no lo notas, o finges que no lo notas, y eso también me gusta.

Entre tantas letras se nos escapa un coqueteo de vez en cuando.
Tú lo haces sin querer, yo lo hago con culpa.
Y aunque nadie lo vea, ahí vamos: dos fantasmas que (quizá) se desean...

Una vez te soñé.
Bueno, han sido varias, pero sólo en una te besaba, y sabías a historia ya vivida.
Cuando digo que tengo un crush para cada día de la semana, me dicen que tengo corazón “de condominio”.
Yo respondo que más bien es como una comuna hippie: todas conviven, nadie manda.
Pero la verdad es que tú ocupas mi mente casi todos los días, como una mala costumbre que se volvió fe.

Sé que lo nuestro es humo, una ilusión con conexión Wi-Fi.
Pero igual te leo, te respondo, me río, te pienso.
Y cuando apago la pantalla, no se apaga la costumbre:
me acuesto esperando soñar contigo otra vez,
aunque en el sueño tampoco seamos nada.

 
Twitter: Owiruame

sábado, 20 de septiembre de 2025

herético

Y el verbo se hizo carne
y habitó entre tus piernas.
Y vi su gloria: plena, vibrante, eterna
(y en tu cara, deseo y verdad).

Doy testimonio de tus voces atávicas,
del temblor de tu piel,
de su tibieza en mí.

Y eres de quien decía:
ella (se) viene antes de mí,
porque es primero que yo.

Porque
de su deseo bebimos todos.


Twitter: Owiruame

viernes, 19 de septiembre de 2025

rara

Me gustas rara, de esas rarezas que no se compran o se heredan.

Me gustas porque no cabes en ningún molde,
porque una sola palabra dice más que un discurso ensayado.


Me gustas porque caminas contra corriente,
porque preguntas lo que nadie se atreve,
porque tienes respuestas que no aparecen en Google.


Me gusta tu manera de mirar las grietas
como si fueran paisajes (y los paisajes como si fueran el cielo).
Me gusta tu costumbre de hablar con lo invisible
como si estuviera a la mesa contigo.


Me gustas rara, y común no tendrías sentido.
(porque la gente estándar es obvia,
y la belleza de catálogo es puro simulacro de cartón).


Me gustas cuando desarmas las lógicas,
cuando te ríes en medio del funeral de las certezas,
cuando eres canción y protesta (rara).


Me gustas porque contigo
puedo dejar de fingir cordura,
ser el torpe, el exiliado, el contradictorio.
Puedo ser yo: otro raro.


Me gustas...

simple y cabronamente rara.


Twitter: Owiruame

jueves, 18 de septiembre de 2025

historia de nuestros dioses

En las erosionadas espaldas de los dioses
levantamos ladrillos con soberbia,
como quien construye Babel sobre ruinas
y luego presume que fundó en la roca.

Ellos ya no cargan el cielo,
apenas soportan la humedad de nuestras plegarias,
esas súplicas baratas que se vuelven vaho
en los cristales rotos de un vitral profano.

Y aun así, nos proclamamos reyes,
orgullosos de un reino que huele a moho,
un imperio erguido
sobre huesos divinos carcomidos por el olvido.

Nos creemos eternos
sobre una roca cubierta de polvo.
Pero basta un bostezo de los dioses difuntos
para que nuestro castillo de naipes se derrumbe
como una mentira mal contada.

Al final, no somos más que soñadores del olvido,
agoreros de un destino incierto,
cantores de entelequias
que sólo nos sirven para intentar encontrar sentido a nuestra existencia.



Twitter: Owiruame

lunes, 7 de julio de 2025

preguntas

¿Vamos a jugar a responder las preguntas con otras preguntas?
(sin hacer trampa,
sin mirar al cielo como si ahí estuvieran las respuestas...
o los pretextos)

¿Tú también huyes de los puntos finales?
(y amas los suspensivos)
¿Te han roto más promesas u horarios?
¿Escribes para no decir?
¿Lees para que te lean?

¿Te sabes de memoria esa canción que nunca has publicado?
¿Te aburres si no hay peligro?
¿También inventas personajes para que duelan menos los días?

(mira que yo vengo con lo puesto:
dos silencios mal vestidos,
un par de ganas sin domicilio fijo,
y cosas que no digo por miedo a que me contesten que sí)

¿Y si no quiero respuestas?
¿Y si sólo quiero el ruido que haces cuando ríes
(o cuando te escribes)?

¿Y si quiero encontrarte
para dejar de imaginarte
entre tantos adjetivos?



Twitter: Owiruame

miércoles, 25 de junio de 2025

días como éste...

Hoy me desperté
con tu nombre pegado al paladar,
como si fuera sed, no deseo.
Terminé diciendo tu nombre
como quien reza
pero no cree.

Recordé nuestro primer beso.
En esa complicidad tierna
que tuvimos
de descubrirnos la boca
como si ya supiéramos
que vendrían silencios.

Pensé en tu abrazo
(y en lo bien que duerme mi cuerpo
cuando lo encuentra).

Hay días como éste:
que no arden,
que no duelen,
pero raspan.
Y ahí estás tú,
riéndote en mi cabeza,
como si la distancia fuera
una excusa con WiFi.

Tengo ganas de verte.
No para arreglarnos.
No hay nada roto.
Sólo para recordar
lo que inventamos con las manos
y confirmarlo con los ojos.

Tenerte cerca
no sería milagro.
Sería
un deseo cumplido...

Twitter: Owiruame

viernes, 25 de abril de 2025

lo que no dijimos

No sé si te escribo más a ti o a tu memoria,
a las ausencias, las distancias o los sueños.
No es reproche, me sé ausente,
pero qué ganas de que fuera diferente.

He reescrito estas letras tantas veces que no sé si es dolor o es costumbre.
Tu nombre ya no duele, pero todavía sabe amargo.
Hay noches que despierto pensando en lo que no dijimos
como si hubiera algún premio por insistir en los vacíos.

La máquina suena como si también estuviera harta.
Te escribo para no olvidarte o para acordarme de que ya no estás.
Nunca supe la diferencia.
Mi cerveza tampoco.

Y cuando todo se queda en silencio,
el eco de tus pasos todavía cruza el pasillo...
No sé si te fuiste o si sólo me quedé solo.
Pero sigo aquí, haciéndole compañía al fantasma que dejaste.

Twitter: Owiruame

jueves, 24 de abril de 2025

memorias

Hoy abrí el álbum de nuestras memorias:
las fotos no salieron movidas, pero nosotros sí.
Los paseos tomados de la mano,
las tardes de libros que no leímos,
y ese trabajo que quedó incompleto
de tanto pensarlo.
Libres, nos decíamos.
Como si el amor no pasara la factura.

Te busqué entre la multitud,
entre sombras de gente que no eras tú,
y no te vi:
ni tú eras tú, ni yo era yo.
Entonces no supe si te he olvidado,
si me olvidé de mí,
si estoy ciego,
o siempre lo estuve.

Twitter: Owiruame

miércoles, 12 de marzo de 2025

hada

Cruza el lugar con el descaro de algo que no debería existir.
Avanza con la elegancia de un veneno  que aprendió a volverse deseo. 
No camina, se desliza, como una sombra, su aliento es especias y peligro, 
su piel se disuelve entre luz tenue,  como  promesa de un incendio lento. 

Sus labios florecen, desnudos, una promesa de problemas.
Sus palabras son un trago que entra suave y deja fuego en las entrañas. 
Cuando la veo tras el cristal de un vaso que no toco ya la estoy bebiendo. 
Es líquida, etérea, imposible, pero me invade los pulmones con sólo nombrarla. 

Habla con la voz de los delirios,  una brisa que silba secretos 
sus palabras son un filo, un goteo lento sobre la piel, un augurio
que sólo entenderé cuando sea tarde, y su risa estalle en mi pecho 
y me haga dudar si estoy dormido, despierto o muerto.

No se entrega, se evapora… La busco, claro, como un idiota, 
pero es sólo un resplandor bailando entre el azúcar y el humo, un espejismo.
Y aún así la sigo buscando, porque mujeres así no se beben,
te beben a ti,
y te dejan vacío, 
esperando
otro trago.
Twitter: Owiruame