La mocosita malcriada cree que manda
porque sonríe bonito.
No sabe que todo está planeado cuando me provoca.
Tiene esa costumbre de desafiarme lento,
como quien pide castigo
nomás para sentirse mirada (y yo le sigo el juego).
Yo no le jalo la correa.
Le sostengo el caos...
Hasta que aprenda a temblar bonito entre mis reglas.
La mocosita malcriada ríe, reta y huye.
Y yo…
yo disfruto demasiado alcanzándola despacio.
No hay comentarios. :
Publicar un comentario
Agradezco tu visita y comentarios!