domingo, 15 de febrero de 2015

discípulo


¡Tan fácil que era ser su fan! Escuchar sus historias, sus enseñanzas, su mensaje.  Admirar su poder al sanar, liberar, hacer milagros... Y en ocasiones ¡Hasta disfrutar de ellos!

¿Quién necesitaba más? Y sin embargo, sabía que eso es justo lo que necesitaba, así que dejando todo lo que era, comenzó a seguir sus pasos...