Me encanta cuando te sabes diosa
(y no pides permiso)
Cuando te eliges,
te manifiestas
como si el mundo fuera un pretexto.
Hay algo en tu forma de habitarte
que no se explica
(se padece)
esa manera de mirar
como quien ordena
y de dejar marca sin tocar (aún).
Eres rito y te adoro,
y anhelo la comunión de tus labios.
Ruego que decidas florecer
aunque nadie entienda las lunas
ni los tiempos,
quiero entregarte mi ofrenda
(no de rodillas)
sino con el cuerpo atento.
Y así yo,
que no creo en dioses,
te invento.
Y te adoro cuando te acercas
(y eres epifanía).
Y te deseo cuando (te) vienes
Y no me pierdo el momento cuando te vas.
por: Miguel Quintero
Twitter: Owiruame
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