miércoles, 29 de julio de 2015

¿A quién espero, cuál es tu nombre?

El quinqué sobre el huacal que hace las veces de buró junto a mi catre está encendido.  Acostado leo uno de los libros que saqué de la biblioteca del pueblo por la mañana.

De pronto,  la puerta de mi jacal se abre.  Una mujer con largas vestiduras está sobre el umbral.  Escucho su voz claramente decir: ¿A quién espero, cuál es tu nombre?  Mis labios se abren para decir: Miguel.  La puerta se cierra.

Me levanto de un salto y  de golpe abro la puerta, sólo para encontrar el mismo muro de piedra tras el que está mi habitación.  No hay nadie.

¿Lo viví o lo soñé?  Cuando algunos días después, le digo a la señora que me ha rentado el jacal lo sucedido, se ríe nerviosamente y me dice: por eso no le quería rentar, ahí se aparecen.