miércoles, 23 de abril de 2014

abuelo

Al abuelo le gustaba la música. Se le podía escuchar cuando iba llegando a casa de visita, porque siempre venía silbando una melodía. Los nietos corríamos a su encuentro. 

Él fue quien me enseñó de claves, de notas y de tiempos cuando yo apenas aprendía a leer y escribir. También me dijo que la música era el lenguaje del corazón. No lo entiendes ahora, pero lo entenderás —decía. 

 Me prometió que me enseñaría a tocar como los músicos de la banda militar en la que él tocaba, pero esto nunca sucedió. Una tarde cerró sus ojos para no volverlos a abrir. 

A veces cuando sopla el viento, escucho la melodía que silbaba y me asomo a la ventana, por si acaso aparece caminando por la calle.