domingo, 19 de enero de 2014

A veces...

A veces intento olvidar lo que pasa más allá de la puerta, en la cocina.  Quiero creer que puedo servirme de esa litúrgica sopa una vez más.  No es que me resulte apetitosa o le crea nutritiva, sólo que a  veces la insistencia es mucha y la descortesía parece más.

Ojalá nunca hubiera estado del lado del cocinero, conocido la receta, visto los ingredientes... quizá así, la tragaría.