miércoles, 2 de enero de 2013

viva el amor

Han pasado muchos años desde que dejé el hogar de mis padres.  En aquella casa no solo quedaron objetos, sino memorias, y una de ellas vino a mi hace un par de días: Como el hermano mayor que soy,  me tocaba quedarme a cargo del cuidado de mis hermanos, debo haber sido especialmente duro con ellos pues me llamaban "el Ogro" y, como el ogro que era les gustaba provocarme tentando su suerte.

Algunas veces mientras leía (pues era y es una de mis actividades favoritas), se acercaban llamándome por mi nombre o cantando alguna melodía que ha quedado en el olvido, otras veces se acercaban a hacerme cosquillas y abrazarme mientras decían (o más bien gritaban) a coro: "viva el amor, si, viva el amor".

Viva el amor, si, viva el amor.  Ojalá y todos pudiésemos decir esto, quizá no acompañado de cosquillas (o tal vez si) pero sobre todo, ojalá pudiésemos realmente vivir el amor, entregar lo que somos, hacemos y poseemos por la felicidad del otro, por la realización del otro, por la vida del otro, sean nuestros hermanos, amigos o vecinos...

¡Viva el amor!