martes, 25 de junio de 2013

el hijo que se quedó (la otra historia de la parábola del hijo pródigo)

Un hombre tenía dos hijos.  El mayor de ellos dijo a su padre: "No necesito que me des la parte de la herencia que me corresponde, lo que es más, me quedaré contigo porque te amo".

No muchos días después de que su hermano menor se hubiera ido con la parte de la herencia que le correspondía y mientras trabajaba en el campo comenzó a pensar: "Que buen hijo soy, me he quedado con mi padre, trabajo para él, cuido de sus cosas, seguro merezco todo su amor."

Lo cierto, es que el padre se la pasaba a la vera del camino, esperando al hijo que se había marchado.

Un día, el hijo mayor regresó del campo y vio que había una gran fiesta en la casa, llamó a uno de los siervos para preguntarle el motivo y éste le respondió: "Tu hermano menor ha regresado y tu padre a mandado matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano".

El hijo mayor enojado se quedó afuera de la casa, de forma que su padre salió y le rogaba que entrase.  Y sucedió que mientras su padre le decía que todo lo que había hecho era para ellos y que él como su hijo lo podía disfrutar en el momento que quisiera, el hijo mayor pensaba: "ojalá me hubiera ido como mi hermano a gastar todo perdidamente".

El padre, entendiendo lo que había en el corazón de su hijo le dijo: "Sea que te quedes o te vayas mi amor por ti seguirá siendo el mismo, nada de lo que hagas podrá hacer que te ame menos, porque tampoco nada de lo que hagas podrá hacer que te ame más.  No te amo por lo que haces, te amo por quien eres: mi hijo."

Publicado por: Miguel Quintero. Sígueme en Twitter: @Owiruame