martes, 30 de agosto de 2016

ausencia

Ella estaba ahí, no así su mente.  Esa mente estaba en otros lugares, otros tiempos, otros brazos.  Se podía sentir su piel, escuchar su voz, mirar sus ojos... pero todos ellos estaban vacíos o más bien, llenos de ausencia.

Ausencia: Viento helado de un invierno seco, eco sordo de una habitación vacía, luz que se apaga poco a poco hasta ser sólo una sombra.

Él suspiró y se asió de lo intangible, dirigió una plegaria hacia el cielo mirando el vacío de la oscuridad.   La esperanza es el refugio de todos los desamparados y él, hoy era uno más: bienaventurados los pobres... porque sabiendo que no tienen nada están listos para recibirlo todo.

Twitter: Owiruame