lunes, 15 de febrero de 2016

muralla

Ella la construyó.  Con sus propias manos levantó una muralla que le protegiera del mundo y sus peligros.

Tan alta que apenas el sol del medio día se colaba al jardín; tan ancha que el patio era casi inexistente; tan gris que desde su ventana no había otro color que ver.  También la coronó de alambre de púas.

La puerta era pequeña, baja, gruesa con uno, dos, tres, cuatro y hasta cinco cerrojos (además de una guarda y un pesado candado).

Lo que ella nunca alcanzó a ver es que si bien era cierto no había nada que pudiera dañarle, tampoco había nada que estando cerca, le pudiese amar.
Twitter: Owiruame