viernes, 12 de febrero de 2016

leyenda

A veces sueño que soy un anciano narrador de leyendas.  Un curador de historias sagradas contadas alrededor de una fogata, un rezandero de palabras que evocan e invocan a los dioses del pasado, dándoles vida.

Vienes a mí para saber de tu pasado, de tu presente, de tu porvenir y de cómo ser feliz.

Arrojo polvo y hierba al fuego elevando una columna de humo de colores que huele a azúcar quemado y a copal.  Miro las formas que se dibujan en el vacío con gravedad, asiento con la cabeza y me dispongo a hablar:

Hace mucho tiempo, antes de los dioses que ahora nos rigen, había un padre. Padre de todo, de lo presente y lo ausente — digo.

Ese padre tenía dos hijos, en realidad, hija e hijo, luz y sombra, calor y frío, placer y dolor. Ese padre amaba a la primera, pero aborrecía al pequeño.

Sin embargo, la amada defendía a su hermano, lo protegía, lo amaba.   Sabía que el universo sólo está completo cuando en amor, ambos se abrazan — concluyo.

¿Cómo ser felíz? No lo sé. Pero creo de cierto, que todos llevamos a estos hermanos en nosotros y sólo seremos plenos cuando en amor, nos abracemos, aceptando que en nosotros hay luz y sombra.
Twitter: Owiruame