martes, 2 de febrero de 2016

Kermés



¡Música! La calle se llena de luces, de juegos mecánicos y puestos de todos los colores.  El aire huele a algodón de azúcar y a elotes con chile piquín.

Desde la rueda de la fortuna se puede ver todo el pueblo.  Un hormiguero de gente que va y viene por la calle principal donde se ha instalado la feria.

Los globeros recorren la calle ofreciendo esas ilusiones llenas de aire y helio.  Se canta la lotería: "La cobija de los pobres... El sol".  Más allá está el registro civil para los románticos empedernidos y la cárcel para los aguafiestas.  Una señora aviva el fuego de su anafre para que los tamales estén a punto.

Todo es risa.

Cae la noche, la música y las luces se van apagando. Entre los puestos está el barrendero raspando la mugre de la calle. Los prisioneros salen de la cárcel y los perros buscan entre los botes de basura.

A lo lejos él camina sonriendo, contemplando a la luz de la luna un anillo de estaño.
Twitter: Owiruame