miércoles, 4 de noviembre de 2015

ladrón

Todas las noches ella va a su cama, su piel desnuda se envuelve en sábanas de satín; sus manos se aferran a las hojas del libro de sus horas, la historia de lo que fue, lo que es, lo que será.  La tenue luz de la luna azul entra por la ventana depositando sobre sus párpados el polvo de estrellas que traerá el sueño.

Suspira.

A lo lejos se oye un canto como un murmullo; a veces como un riachuelo, otras como el eco de las profundidades de un pozo:

"Quiero ser aquél que roba tu sueño,
aquél que te roba el aliento y la vida por un instante.
Quiero ser aquél que roba tu sueño,
aquél a quien llegan tus suspiros en noches de insomnio."

Ella espera cada noche que aparezca por la ventana aquel ladrón de sus sueños.  Quizá no ha descubierto que él ya está a su lado.