miércoles, 23 de septiembre de 2015

cigarra

Mentira. La hormiga nunca dio albergue a la cigarra. Harta de su monótono canto espero a que el verano se fuera y la cigarra cayera muerta iniciando el otoño.

 La llevó a su refugio, es cierto. El hormiguero era una fiesta. Todas las diligentes jornaleras del verano sabían que aquél bicharraco iba a ser un festín.

 Doce años de espera bebiendo la savia de aquél sauce. Un verano de fiesta. Una muerte anunciada.