domingo, 12 de julio de 2015

el silencio

Dice la leyenda que el silencio era fiel compañero de los hombres.   Se le podía ver por las tardes, afuera de las casas mientras la gente contemplaba las estrellas; otras veces se presentaba por las noches, al lado de la mujer que con una caricia bendecía a los hijos, deseándoles buenas noches sin abrir los labios; acostumbraba acompañar a los sabios por las noches y al campesino camino a la labor muy de mañana.

Al silencio no se le llamaba, se le esperaba pacientemente como a un cervatillo que baja a beber agua. Y cuando se le veía venir, hasta se dejaba de respirar por un instante, para disfrutar los pocos segundos en los que se hacía presente.

Ahora el silencio se ha ido.  La gente lo espantó con todo el ruido que los tiempos "modernos" trajeron.  De vez en cuando se le puede encontrar en los desiertos, en la cima de algunas montañas, o en la profundidad de alguna gruta.

Ahora el silencio es tan extraño, que algunos piensan que nunca existió.