sábado, 18 de julio de 2015

Babel

Cuenta una vieja historia, que alguien se atrevió a registrar en el libro de los orígenes,  que los seres humanos éramos unidos.   Tanto, que podíamos trabajar juntos en una tarea sin discutir unos con otros.

Cuenta dicha historia que como un solo hombre, toda la humanidad que existía en los primeros tiempos,  se fijó como propósito edificar una torre tan alta que llegaría al cielo (como si no se supiera que para llegar al cielo sólo se necesita una escalera grande y otra chiquita, como dice La Bamba).

Ahí fue donde a Dios se le ocurrió confundir las lenguas y por primera vez los seres humanos nos miramos unos a otros como extraños.

Y no es que yo ande buscando culpar a Dios de nuestras desavenencias, esa historia no la inventé yo, la leí hace tiempo en el libro de los orígenes...