lunes, 16 de septiembre de 2013

Historia de amor (debut y despedida como escritor de cuentos románticos)

Ella le miraba atenta contemplando sus delicadas facciones, mientras él se miraba embelesado en sus ojos, lo que ella nunca supo -porque él nunca se lo dijo- es que él se había enamorado del reflejo de sí mismo, no de ella.

Por las mañanas ella velaba su sueño, mientras él se levantaba a las once de la mañana y desayunaba en la cama. A la hora de comida ella esperaba dócil su porción, mientras él arrebataba del platón incluso lo que no le correspondía. Ella se conformaba con el paseo de fin de semana, mientras él salía todas las tardes y no llegaba a casa hasta entrada la noche. 

Se conocieron en una tarde soleada -a los dos les encantaba tumbarse al sol y disfrutar del calor de sus rayos-. Ella se enamoró de él y él del reflejo en los ojos de ella. Aún así, ese era un amor que no podía ser: Jamás he sabido de una boda entre especies distintas. 

“Pimienta” -mi perra border collie- nunca podría casarse con “Ruso”, el gato de mi vecina.