miércoles, 28 de agosto de 2013

¿sin dios?

Recibí de mi abuelo materno un libro antes de aprender a leer: Hojas de un diario, que narraba la vida de un misionero jesuita entre los rarámuri. En el libro había un capítulo titulado "Los sin dios" (quizá como un despectivo juego de palabras: los indios, los sin dios).

Sin embargo, los rarámuri no son gente "sin dios" simplemente no le llaman como la mayoría de los creyentes occidentales lo hacen. Es triste como parece que la mayoría de los creyentes occidentales están preocupados por "vender" su particular visión (y religión).

En el Camino he encontrado hermanos y amigos que siguen a Jesucristo, abiertos a conversar, diferir, coincidir, edificar, reír y llorar... también me he encontrado con algunos otros que creen que he abandonado la fe y me tratan como un incrédulo.

Si crees que puedes llamarme ateo, agnóstico, sincrético, apóstata o liviano por el hecho de no asistir a tu organización o practicar tus ritos y cultos, adelante; vuelve a intentar evangelizarme, pero advierto, Dios no esta ausente en mi vida, simplemente no le llamo (ni le veo) como tú.