jueves, 10 de enero de 2013

dejar de ser...

Revolución es una palabra violenta, rompe y acaba con todo no para dar paso a algo "bueno", sino para comenzar de cero.

Todos hemos considerado el cambio, pero ese cambio paulatino, que toma "lo bueno de nosotros" para construir sobre ello.

No es fácil abandonar la comodidad de lo conocido para lanzarse al vacío, dejar de ser el experto para convertirse en el aprendiz, formatear el disco duro para instalar un nuevo sistema operativo.

Y sin embargo cuánto nos hace falta comenzar de cero, como hace falta una revolución en nuestra vida.

lunes, 7 de enero de 2013

oportunidad

"Hace un par de días pensaba en la oportunidad que tengo al ser profesor. Tantas vidas que se han cruzado con la mía y me han regalado un poco de su luz, tantas personas que me han dejado ser parte de su vida, tantas oportunidades de aprender de su capacidad de asombro, amor y pasión por la vida... tanto amor de Dios que me da la oportunidad de hacer la diferencia en ellos día a día..." [tomado de mi antiguo blog]

domingo, 6 de enero de 2013

enseñar

Enseñar es conversar.  Porque quien tiene el oficio de enseñar debe tener la vocación de aprender, abiertos sus oídos a las voces de quienes enseña... y aprende.

Enseñar es preguntar más que responder y encontrar en las respuestas de quienes se enseña la verdad que ha sido escondida desde el principio, el arquetipo oculto en los mitos que nos acompañan y debe ser sacados a la luz.

Enseñar es callar.  El silencio es el mejor maestro cuando nuestras palabras en lugar de edificar destruyen.

Quiero aprender a callar.

miércoles, 2 de enero de 2013

viva el amor

Han pasado muchos años desde que dejé el hogar de mis padres.  En aquella casa no solo quedaron objetos, sino memorias, y una de ellas vino a mi hace un par de días: Como el hermano mayor que soy,  me tocaba quedarme a cargo del cuidado de mis hermanos, debo haber sido especialmente duro con ellos pues me llamaban "el Ogro" y, como el ogro que era les gustaba provocarme tentando su suerte.

Algunas veces mientras leía (pues era y es una de mis actividades favoritas), se acercaban llamándome por mi nombre o cantando alguna melodía que ha quedado en el olvido, otras veces se acercaban a hacerme cosquillas y abrazarme mientras decían (o más bien gritaban) a coro: "viva el amor, si, viva el amor".

Viva el amor, si, viva el amor.  Ojalá y todos pudiésemos decir esto, quizá no acompañado de cosquillas (o tal vez si) pero sobre todo, ojalá pudiésemos realmente vivir el amor, entregar lo que somos, hacemos y poseemos por la felicidad del otro, por la realización del otro, por la vida del otro, sean nuestros hermanos, amigos o vecinos...

¡Viva el amor!